A
quién se le ocurrió esa ingeniosa frase de "Al mal tiempo, buena cara".
Reflexión: porque tenemos que poner buena cara cuando, por ejemplo, es lunes, vienes pensando en el gran fin de semana que has pasado con tu pareja (chico-chica-chica-chico o todo junto, yo que sé), despertador, las siete de la mañana, con la almohada pegada en la cara -gran noche, por cierto-, estiro el brazo, busco entre las sábanas, un osito de peluche -nooo, busca más allá- por fin, la toco: MAMÁ.
Inciso: mi gran fin de semana no lo pasé con mamá.
Retomemos el párrafo anterior, que no el inciso. Estaba con mamá en la cama -no joder, por ahí no era-, REW...furrfurfurrrrr...sí, las siete de la mañana eran, me
despego la almohada del carrillo derecho, una pierna -mieeeerda, el primer pie el izquierdo en el suelo, pues sí que empiezo bien el día-, tengo que sacar el otro que llego tarde, -mamá, no me toques el culo que no soy papá, soy tu hijo, ¿recuerdas?. Voy al baño, me ducho, me visto, desayuno -¡me encanta el olor a café!-, me lavo los dientes, cojo las llaves, -Adiós mamá, adiós papá (que estaba en el sofá porque no aguanta los ronquidos de mi madre), salgo por la puerta, bajo la escalera, pongo un pie en la calle (como no, el izquierdo) y lo meto en un charco-otra vez, ¡MIERDA!-, miro hacia arriba, un nubarrón negro como el tizón sobre mi cabeza.
No tengo tiempo, -que no cunda el pánico- corro hacia la parada del autobús que está recogiendo al último pasajero, que no era yo, me cierra la puertas en las narices, arranca y no contento con eso pasa sobre un charco y me empapa -¡¡¡¡JODERRR!!!!
Angelito: -Piensa, un taxi. Llegarás antes.
Demonio: Yo que tú me iba en metro chavalote, que con la que está cayendo menudo atasco te vas a pillar.
Angelito: Pero si no tienes tan lejos tu trabajo. Piensa, sé racional, no hagas caso a ese que va vestido como un hortera de rojo, cuernos y rabo...¿estás solo, verdad?
Demonio: Será cabrón el angelito este. ¡¡¡Que te meto eh, que te meto!!!
Angelito: Hortera.
-Basta ya- dice el protagonista de nuestro día. Voy a hacer caso por una vez al demonio y me voy a ir en metro.
En el andén....
Vaya, pues como está tardando hoy esto, ¿no?, llego más tarde que nunca y tenía que presentar un informe a primera hora de la mañana en el que me jugaba mi puesto. Puff, ahí viene. "Próximo tren no admite viajeros". ¡Me cagüen! bueno, el próximo seguro que ya no tarda. Un minuto, dos minutos, tres minutos, tres y medio...el andén con triple fila que ya no entrábamos, cuatro minutos. LLegó.
Dentro del vagón, hombretón a mi lado, bien achuchaditos con eso de la tercera fila y tal, su sobaco en mi nariz...¡Joder, como huele ya a veranito!
"Sol", una parada para "Gran Vía". Paramos. "Tin tin tinnn, atención, por favor, atención, por una avería fuera de nuestras instalaciones (mentira, la culpa siempre es suya, aunque no lo quieran reconocer públicamente), se produce un retraso aproximado de veinte minutos".
Primeros cinco minutos. Estoy harto, me bajo que no llego. Primer peldaño. "Piiiii", cierran las puertas. Arranca. Hago un puchero y con la mano le digo adiós. Puto demonio.
Pues si que empiezo bien el día.
Salgo a la calle y mi único consuelo es el paseo que me voy a dar hasta el trabajo por las calles tan magníficas y llenas de vida de Madrid. Aunque llueva.
La puerta de mi trabajo, menos mal. Salgo del ascensor y...
Mi jefe: Señor García, llega diez minutos tarde.
Y pienso: Puff, podría ser peor.
Mi jefe: Vaya inmediatamente a la sala de conferencias, que le están esperando.
Como una sopa, calado hasta los huesos dedico a los presentes mi sonrisa más falsa. Doy la charla. Me equivoco quince mil trescientas veinticinco veces. Tartamudeo -solo lo hice una vez cuando era pequeño, la tía más guay de mi clase me había pedido que le llevase los libros, como no, yo...se los llevé con mucho gusto.
Creo que estábamos con la reunión, no con mi adolescencia- ¡Ojo!, que fue dura, me robaban el bocadillo en el recreo, se lo comían delante de mis narices y luego, encima, me zurraban. No me perdonaban ni lo de llevar gafas. Mamá un día me las pegó a la cara, porque estaba harta de tener que comprarme todas las semanas unas nuevas.
Conclusión de la reunión: por irme por las ramas con mis batallitas de "joven", mi jefe me coge del hombro y me dice: "García, es usted un capullo integal. ¡DESPEDIDO!
Salgo del despacho todo digno, con la cabeza bien alta, pero no creáis que antes no me insinué un poquito por si colaba y encima me llama maricón de mierda, pero ¡qué se ha creido! Si si, pero bien que nos da palmaditas en el culo en los partidos de empresa cuando marcamos gol.
Pues eso, que salí con la cabeza baja y el miembro bien subido ¡con dos cojones!. En el fondo los machos ibéricos como éste me ponen.
Ha dejado de llover y decido dar otro paseo. Me paro en la cola del INEM.
Llego a casa y me encuentro con un vecino en el ascensor.
Vecino: ¿Cómo ha llovido esta mañana, eh?
-Sí, mucho-
Vecino: Y frío, mucho frío. Para el fin de semana dan lluvia.
-Oiga, eso no puede ser. Le he prometido a mi chica ir el fin de semana a la Manga, así que no me joda, que bastante ya he tenido por hoy, calvo de...
Enfadadísimo me bajo en el segundo y doy un portazo.
-Hola mamá. Hola papá-
Mamá:¿Qué tal el día hijo?
Hijo: Bien, si no fuera porque me he levantado con el pie izquierdo, he perdido el autobús, me ha caído una chupa de agua (puñeteros angelitos que se ponen a mear), he llegado tarde al trabajo, el proyecto de mi supervivencia en la empresa y me despiden. Bien, gracias.
Mamá se gira y sigue haciendo la comida.
Me voy a mi habitación. Cojo el teléfono. Marta, esa es mi chica. -Cari, que mira que casi lo del fin de semana que no, que me he encontrado a un vecino en el ascensor y me ha dicho que iba a hacer mal tiempo, así que...casi que mejor lo dejamos para el próximo.
Marta indignadísima: Como quieras. Si te dejas llevar por:
1. Un vecino, calvo, que se cree todo lo que dicen en el tiempo.
2. Porque llueva. ¡Qué más da,! Si no íbamos a salir de la habitación.
3. Seguro que ha sido idea de tu madre.
-Churri, que no ha sido idea de mi madre.
Marta: Se acabó siempre igual.
Pipipipipipipipipi...
La muy perra me ha colgado. Pero no la voy a llamar, que me llame ella.
El lunes siguiente a primera hora...
Pipipipi. No es el despertador. Mensaje en el móvil. Marta, seguro que está arrepentida: "El fin de semana muy bien: conocí a un morenazo que la tenía más grande que tú. Su madre vive en Cuba. Y lluvia fue lo que se formó cuando nuestros cuerpos alcanzaron el clímax. Gracias por el favor. Ah! Por si no te lo he dicho hemos roto. Marta."
Será guarra la tía. La muy z...
Me revuelvo un poco en la cama y lloro bajo las sábanas. Soy un sentimentalón. Me pongo a pensar en aquellos buenos momentos que pasamos juntos, en lo que dijimos y debimos callar, en lo que callamos y debimos haber dicho, en lo que nunca hicimos y de lo que siempre nos arrepentiremos, esas juergas, esas noches, aquellos años locos...¡un momento! que la muy perra me ha dejado, que se ha ido con un "morenazo". Gracias nena, si no hubiera sido por esas lluvias torrenciales del fin de semana, seguiría contigo. ¡A tomar por culo! (corte de manga), es lo mejor que me ha pasado en toda la semana. Creo que ya entiendo la frase. Amén.
Texto: Ana Pérez Pastor
Fotografía: Jorge Jiménez Ríos